Desde 2001 tenía el sueño de viajar por America Latina. No tenía la minima idea de cómo iba a hacerlo ni cuando. Parecía un sueño distante. Pero lo trataba como una realidad. Pasé a juntar reportajes turísticos sobre los países latinos. Siempre que conocía alguien de un país que me gustaría visitar, decía:

– Un día voy a tu país. ¿Puedes darme tu dirección de correo para escribirte pediendo pistas?

Por lo general las personas se ponían alegres, me dejaban sus contactos y me ofrecían hospedaje en sus ciudades.

Pasé cinco años apuntando direcciones y teléfonos de personas que ni sabía si volvería a ver un día. De esta manera, en 2005, de los 8 países que visité en Latinoamerica, tuve hospedaje en 7 capitales. Esto de quedarse en la casa de un nativo tiene muchas ventajas que comentaré en otra ocasión pero, para empezar, eso fue una gran economía que me proporcionó conocer más lugares.

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