Preguntar, preguntar y preguntar. Puede parecer tontería, pero conocí personas que tenían vergüenza de preguntar o miedo, porque pensaban que eso era denunciar que no eran del lugar.  Que Ilusión! Eso es siempre obvio, mismo que intentemos despistar. Entonces, en lugar de quedarnos preocupados con la seguridad, es mejor aprovechar las ventajas de ser “de fuera”. El viajante ya tiene la excusa perfecta para empezar una conversación: preguntar donde es alguna cosa o cómo llegar a un lugar. Es una manera de interactuar y se consiguen muchas cosas con esto: opiniones, pistas y algo más. En Guanajuato, Mexico, por ejemplo, pregunté a una señora en la calle donde había un hotel barato. Empezamos a conversar y acabé quedándome en su casa!  Pregunte a la gente local, a los viajantes… Pero atención!   Verifique siempre 2 veces una información importante: di vueltas y perdí ómnibus por mala información. En algunos lugares las personas simplemente no dicen “no lo sé”, contestan cualquier cosa, mismo equivocada.

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