Desde que volví, muchas veces imagino qué estaría haciendo en Barcelona, recordando de buenos momentos allá y echando de menos a amigos de allí. Hay horas en que tengo ganas de estar allá. Pero también es bueno estar aquí. Ningún lugar es perfecto. Siempre habrá algo faltando. Allá siento falta de la familia, de los amigos de toda la vida, de no morir de frío. Aquí me hace falta la belleza de la ciudad, el estilo de vida que llevaba allí, la libertad que es contar con el sistema de metro…

El otro día charlaba con mi amiga Mariana Barros, que acaba de volver de una temporada de 6 meses en Inglaterra. Vino no queriendo mucho volver. Ella dijo: “vamos siempre estar en un lugar imaginando que el otro está mejor. Es el precio que pagamos por ir más allá del horizonte”.

El gran desafío de la vuelta es sentir lo que el cantautor brasileño Gilberto Gil expresa en una canción:

“El mejor lugar del mundo es aquí y ahora”

Mari y yo en un cliff en Irlanda- nov2008
Mari y yo en un cliff en Irlanda- nov2008
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