Ando reflexionando sobre porque es tan buena una experiencia en el exterior y porque la vuelta es tan difícil. Al salir de Brasil, salí de mi nido de comodidad. Creo que, más que los lugares en si, me gusta la Ana que aparece allá fuera. Aquí soy menos fuerte, menos osada, más acomodada y más tímida (sea para pedir una información o para enviar mi curriculum). Allá, sé que si no pido información puedo perderme, que si no envío mi curriculum para varios lugares, me quedaré sin trabajo y sin dinero. Allá acepto cosas que probablemente no aceptaría aquí. Creo que eso es regla general para cualquier inmigrante. Un ejemplo son los tipos de trabajo. Aquí no aceptaré un trabajo que no tiene que ver conmigo,  lo recusaré porque tengo el apoyo de la familia y no pasaría hambre. Allá, lo que aparezca es bueno, porque necesito sobrevivir…

El desafío es traer la Ana de allá fuera para aquí. Aquí es el lugar que conozco mejor, el lugar en que nací. Allá, sin ilusiones: aunque inmigrante legal, siempre sería una ciudadana de segunda categoría.

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