Siempre que posible quedarse en la casa de personas locales.

La obvia economía es la última de las ventajas. Para mí, viajar significa conocer no solamente museos y monumentos, pero también las personas y la cultura del lugar. Quedándome en casa de locales, viví su cotidiano, vi su modo de vida, conversé sobre temas del país, observé algunos hábitos locales. Sólo así pudo saber, por ejemplo, que los guatemaltecos comen frijol en el desayuno (impresiones-de-guatemala e mi-familia-guatemalteca) y algunas curiosidades de Finlandia (curiosidades-de-finlandia). Además, obtuve pistas sobre la ciudad que no se encuentran en guías turísticas.

Como conseguía quedarme en sus casas?

1)     Alguien que conocí antes en algún lugar y agarré el contacto

2)     Activando contactos. Pregunté a los cuatro vientos: conoces a alguien en tal lugar? Un amigo de un amigo de una amiga…

3)     Internet. Existen webs que funcionan como red de contactos de personas de todo el mundo interesadas en hospedar viajantes. Basta con hacer un registro, enviar pedidos de hospedaje y aguardar una respuesta positiva. Hospitalityclub e Couchsurfing

No tengas miedo. Muchas personas tienen placer en recibir alguien y enseñar su ciudad. Piense que tú harías lo mismo por algún viajante…

No pienses que vas a molestar. Nadie ofrece la casa por obligación, sólo si quiere intercambiar con el viajante, que aporta otra visión del mundo.

De esa manera, el viaje va más allá del turismo: se vuelve un verdadero buceo en la cultura local.

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