Un lugar que, desde que oí hablar sobre él, tenía muchas ganas de conocer era Pompeya. La ciudad que fue destruida por la erupción del volcán Vesuvio en el año de 79 d.C. Las personas murieron sufocadas por las cenizas. Siglos después, se descubrió el sitio arqueológico y se puede ver el molde de las personas en el momento en que murieron: durmiendo, orando, abriendo la boca desesperadamente para respirar… Es fantástico.

El 2007 fui allí. Estando cerca del volcán, no quise perder la oportunidad de subir al cráter de un volcán activo. Para aprovechar al máximo Pompeya, mi madre y yo tomamos el último bus que subía al Vesuvio.

Entonces éramos solo nosotras dos, una pareja y, claro, el motorista italiano. Este hablaba al celular, como todo motorista italiano (allí no es prohibido) y traía solo una mano al volante.

Subir a un volcán es como subir a una montaña: camino sinuoso y con “abismos” a los lados. La pareja obviamente no era familiarizada con subidas y curvas y estaba en pánico. La mujer literalmente gritaba en cada curva:

-Oh, my God! Ahhhhhhhhh (Ay, Dios mío! Ahhhhhhhhhh)

El motorista en su poco inglés preguntó de donde eran:

– Finlandia.

– Hakkinen? (preguntó el motorista, refiriéndose al piloto de fórmula 1 finlandés)

– Sí.

Entonces él comenzó a gritar:

– No se preocupen, yo soy el Schumacher* del Vesuvio!

Mientras hablaba aceleraba en las curvas y se reía maquiavélicamente…

* Referencia al piloto alemán de fórmula 1.

Con este relato dejo en paz a los italianos (por ahora…)

Pompeya
Pompeya
Ultimo momento de vida "congelado"
Ultimo momento de vida "congelado"

Intentando respirar

Pompeya con el Vesuvio al fondo
Pompeya con el Vesuvio al fondo
En el crater del Vesuvio
En el crater del Vesuvio
Vista de Napoles desde el Vesuvio
Vista de Napoles desde el Vesuvio
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