Transformo en post el comentario de mi amigángel Poncho, sobre el post anterior (sobre ángeles):

“A veces nuestros “ángeles” son seres a los que nunca conoceremos. Me explico: quizá ya murieron, quizá estén lejos, sin embargo, podemos conectarnos con ellos por las obras que nos dejaron, principalmente los escritos.

Así, yo siento que algunos “ángeles” han sido Jesús, Juan Rulfo, Juan José Arreola, Luis Barragán y nuestro querido Eduardo Galeano.

Y retomando las palabras del maestro uruguayo, te reproduzco mi percepción de mensajero:

“Quiénes son mis contemporáneos? -se pregunta Juan Gelman.

Juan dice que a veces se cruza con hombres que huelen a miedo, en Buenos Aires, París o donde sea, y siente que esos hombres no son sus contemporáneos. Pero hay un chino que hace miles de años escribió un poema, acerca de un pastor de cabras que está lejísimos de la mujer amada y sin embargo puede escuchar, en medio de la noche, en medio de la nieve, el rumor del peine en su pelo; y leyendo ese remoto poema, Juan comprueba que sí, que ellos sí: que ese poeta, ese pastor y esa mujer son sus contemporáneos”.

Eduardo Galeano. El Libro de los Abrazos. ed. Siglo XXI, pág. 230”

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