La salud a bordo es algo particular: es difícil encontrar un tripulante que haya pasado un contrato mínimo de 6 meses sin enfermarse. Eso porque las condiciones de higiene y de comida no son siempre ideales. Para empezar algunos trabajos exigen gran esfuerzo físico, como cargar peso, y pueden causar problemas en la espalda. Además, con gente de tantas culturas diferentes, los hábitos de higiene pueden ser muy distintos a los nuestros. Un bartender me contó que algunas personas de determinada nacionalidad tienen el hábito de evacuar mientras se baño, en la ducha. Como usaba un baño compartido, él fue sorprendido algunas veces, al bañarse, por heces que pasaban delante de sus pies, venidas de la ducha al lado.

Una cosa común a bordo y preocupante son las epidemias. Por ser un lugar cerrado, con aire acondicionado y con contactos entre muchas personas, gripas y diarreas son tratadas como peste. Tienen que ser controladas o todos, pasajeros y tripulantes, se enferman. Tuve problemas en el estómago y perdí algunos quilos. Una vez tuve una crisis de diarrea y fui aislada por 24 horas. Eso mismo: aislada. No podía salir de la cabina. Me sentí una amenaza a la salud de todos/as.

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