Fui a Naxos, una isla griega, en abril y el agua aún estaba fría para nadar. Entonces tomé un bus y fui para un pueblito en el alto de una montaña, con la idea de ir bajando a pie y aprovechando el paisaje. Era un pueblo legítimo, fuera del circuito turístico y las personas ni hablaban inglés. Encontré un señor sentado en un banco. Sonrisas. Él empezó a hablarme. En griego. Empecé a hablarle también. En inglés, pero él no entendía. Por alguna extraña razón, seguimos “conversando” así durante algún tiempo. Con mil gestos, pudimos comunicarnos un poco, no sé bien cómo. Entre lo que decía, una palabra me llamó la atención: filia. él la repitió diversas veces, mientras apuntaba para nosotros. No tenía idea de lo que intentaba decir. Al volver para el hostal, pregunté a la dueña, en inglés, qué significaba aquella palabra. Dijo: amigo, amistad. Qué lindo! En la foto abajo, les presento mi nuevo amigo griego!

Mi amigo griego, en Naxos
Mi amigo griego, en Naxos
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