Algo que me llamó la atención en Perú fue el ruido de las bocinas. En algunas ciudades más que otras, pero en general, la gente conduce con una mano en el volante y la otra en la bocina (dicen que ahora, en Lima, hay una ley para controlarla)

Bocinan para todo: para decir que están pasando, para avisar que la señal abrió hace 0,3 segundo, para saludar el colega al lado o simplemente por hábito…

Y en todos los momentos: de madrugada, por la mañana temprano, de noche…

Los campeones de esa práctica son los taxistas: no pueden ver a nadie caminando que bocinan como que para decir: “hey, estoy aquí, desocupado, úsame”! Algunos llegan a parar y preguntar se necesitamos un taxi.

En Trujillo, una ciudad al norte del país, no hay autobuses públicos y 50% de la flota de coches es de taxis (y cuesta bien barato andar en taxi). Ustedes pueden imaginar el ruido? A cada 10 segundos una bocina (o varias).

La guía turística que llevé decía algo como: se usted camina en Perú por más de 30 segundos sin escuchar una bocina:

1) usted salió del país y no lo vio

o…

2) usted está muerto y no lo notó

Añado que 10 segundos son suficientes para descubrir si alguna de las hipótesis arriba se aplica o si simplemente te has quedado sordo y no  lo reparaste…

Trujillo, Perú- ruina de construción en arena (foto del amigo Chris)
Trujillo, Perú- ruina de construción en arena (foto del amigo Chris)
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