Holas. En primer lugar, gracias por los comentarios enviados a mi correo, sobre el vuelo en ala delta. Aunque hubo mucha gente que quiere enviarme al espacio: algunas personas escribieron “tierra, agua y cielo… ahora solo queda el espacio”, “ahora solo falta la luna”, etc… hajajaja Fantástico, pero aún hay mucha cosa linda en nuestra Tierra para ver y sentir….

Todo en este blog se refiere de alguna manera a cambios (de lugar, de expectativas, de opiniones…). Entonces quiero compartir con ustedes un texto que mi amiga Mari me envió. No conseguí confirmar 100% (saben como es el Internet), pero parece que  es de autoria de Lya Luft (escritora brasileña, profesora y traductora) y la traducción al castellano es mía. Muy interesante.

LA EDAD Y EL CAMBIO

El mes pasado participé de un evento sobre el día de la mujer. Era una charla con una platea compuesta de unas 250 mujeres de todas las razas, credos y edades. Y por hablar en edad, al final de la charla me preguntaron la mía y, como no tengo vergüenza de ella, contesté. Fue un momento inolvidable… toda la platea hizo un oooohhhhh de descrédito. Pensé: estoy en este auditorio hace casi una hora exhibiendo toda mi inteligencia y la única cosa que provocó una reacción calurosa de las mujeres fue el hecho que no parezco tener la edad que tengo? ¿Dónde estamos?

Donde no lo sé, pero estamos corriendo detrás de algo caquéctico llamado “juventud eterna”. Están todos en búsqueda de la reversión del tiempo.

Lo encuentro genial, porque decrepitud tampoco es mi sueño de consumo, pero las cirugías estéticas no pueden con este tema solas. Hay otro truco que hace con que continuemos a ser llamadas señoritas aunque estemos con la edad avanzada.

La fuente de la juventud se llama cambio.

De hecho, quien es esclavo de la repetición está condenado a volverse cadáver antes de la hora. La única manera de ser mayor sin ser viejo es no oponerse a nuevos comportamientos, es tener disposición para reenderezarse, para giros. Tengo la intención de morir joven a los 120 años. Cambio, ¿qué es eso?

Mi madre recién se ha cambiado del enorme piso en que vivió toda su vida para un piso chiquito. Tuvo que vender y donar mitad de sus muebles y cosas que había guardado y, mismo haciéndolo con cierto dolor, al conquistar una vida más compacta y simple, rejuveneció.

Una amiga casada hace 38 años cansó de las traiciones del marido y le dijo adiós, sin tener miedo a quedarse sola a los 65 años. Rejuveneció.

Otra se cansó de la correría urbana y cambió un gran empleo por otro no tan bueno, pero en Florianópolis, donde va a la playa siempre que hay sol. Rejuveneció.

Todo cambio cobra un alto precio emocional. Antes de se tomar una decisión difícil y mientras se la toma, llorase mucho, se cuestiona mucho, la vida se queda inestable. Pero entonces llega el después, la cosa hecha, y ahí la recompensa se queda estampada en la cara.

Cambios hacen milagros por nuestros ojos, y es en el mirar que se percibe la tal juventud eterna. Una mirada opaca puede ser tratada por un cirujano platico hasta al punto de las arrugas sumieren, pero seguirá opaca porque no existe cirugía que rescate su brillo. Quien da el brillo a la mirada es la vida que optamos por vivir.

Mírese en el espejo

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