Llegué a Bolivia en bus. Quería tomar el famoso tren de la muerte hasta Santa Cruz. Pero llegando a Puerto Soarez, la ciudad cerca de Brasil desde donde se sale el tren, descubro que hay una huelga y quizás no salga el tren de las 17 horas. Hablando con una mujer y un señor bolivianos, descubro que va a salir un bus “extra-oficial” a las 17h30 y que había 3 últimos lugares disponibles. Esa era la hora en que iban a decir si el tren saldría o no. El señor no quería ir en bus, dijo que no existe carretera, es peligroso y desorganizado. Tuve segundos para tomar una decisión difícil: ir en bus y perder la oportunidad de ir en el tren de la muerte, básico para cualquier aventurero que va de Brasil a Bolivia o Perú, o arriesgar a quedarme aislada por no sé cuanto tiempo en una ciudad sin nada interesante?

Compré el último boleto del bus. Luego entraron más unas 10 personas y se sentaron en el pasillo. Detalle: el viaje duraría más de 20 horas.

El bus:

– antiguo, con maletas y bolsas por todos los lados, incluso en el piso. O sea, caminábamos sobre las bolsas de  otras personas. Claro que no había lugar para mi mochila, pero encontré bueno llevarlas bajo mis pies.

– con mucho polvo. Luego vi que no lo mantenían limpio, porque no sería práctico: el calor nos obligaba a dejas las ventanas abiertas (ya que no había aire acondicionado) y, como el camino era de tierra, entraba mucho polvo.

– sin baño (20 horas, recuerdan?)

El viaje:

– Peso extra+ carretera con piedras= neumático pinchado dos veces.

– El conductor paró dos veces, en dos villas por el camino, supuestamente para cenar  y desayunar. Pero en los “restaurantes”, no había comida (suerte que yo tenía muchas galletas en mi bolso).

– El señor mencionado, de unos 60 años, iba a mi lado y intentó pasarme la mano toda la noche.

– El polvo era tanto que me quedé toda cubierta y tuve alergia.

– Durante la noche oí gritos y sentí un fuerte resbalón: el conductor había dormitado, el bus empezó a salir del camino y a caer en el barranco! Pero los de adelante gritaron y el conductor pudo evitar lo peor. Si yo muriera allí en el medio de la nada, en un bus “pirata”, probablemente mi familia nunca más hubiera sabido de mi! Durante la noche, en la oscuridad total, vi una estrella fugaz y mi pedido fue:

Quiero llegar viva!

(Detalle importante, descubierto después: el tren de las 17h30 no salió, y los huelguistas impedían que más buses saliesen. Durante 4 días, no hubo transporte público de Puerto Soarez a Santa Cruz….)

Para coronar la historia:

Cuando alguien dijo que faltaban 5 horas para llegar, yo dije alto:

– Horas, pasen rápidamente.

Pero aquel señor, encantado conmigo, comenzó a cantar el bolero El Reloj!!!

“Reloj no marques las horas ella se irá para siempre, cuando amanezca otra vez
Nomás nos queda esta noche para vivir nuestro amor y tu tic tac me recuerda mi irremediable dolor.
Reloj detén tu camino, detén el tiempo en tus manos HAZ ESTA NOCHE PERPETUA!!!!!!!!!”

¿Tren de la muerte? Dudo que hubiera sido más emocionante que mi bus de la muerte….

Bolivianita en la Isla de Sol, lago Titicaca, Bolivia

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