Estoy em una reunión em Sao Paulo, pero voy a escribir rapidito un caso divertido que presencié aquí.

Mis amigos Gra y Gera me llevaron a una pizzería. En determinado momento, un señor se levantó en su mesa y comenzó a hablar alto. Todos se silenciaron para oírlo. Él dijo:

Estimados amigos y funcionarios de la Pizzería Bráz. Con mucha alegría y orgullo les comunico que hoy estoy cumpliendo 58 años de casado.

Todos aplaudieron, haciéndoles fiesta.

 Gera comentó: ¿dónde está la parte en que él paga la bebida para todos?

 Mientras él hablaba, la esposa ‘homenajeada’ se fue hundiendo en la silla. Luego ellos se levantaron para irse, pero el señor se volvió una estrella: pasaba de mesa en mesa saludando a todos, conversando, sacando fotos, abrazando otras mujeres… Mucha alegría (¿o muchos vinos?). Cuanto más aparecía él, más la esposa desaparecía, hasta el punto en que ella se fue del restaurante. Él siguió allá por algun tiempo…

 ]¿Será que alguien durmió en el sofá en plena noche de aniversario?

Pizzeria Braz, San Pablo
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