Continuando el post anterior…

Para entrenar al equipo para las situaciones de peligro, toda la semana hay simulación de emergencia a bordo. Tenemos que estar en nuestras cabinas y seguir los procedimientos que son dados por el altavoz. Cuando finalmente nos juntamos todos en las estaciones de emergencia (paso anterior a la evacuación en los botes), algunos oficiales pasan verificando el conocimiento de los tripulantes sobre qué hacer en estos casos, el equipamiento de seguridad disponible en el barco, etc… Preguntan en tono amenazador: ¿Qué haces si escuchas tal código? ¿Qué extintor utilizas en caso de fuego eléctrico?  Teníamos que estudiar y estar preparados, porque si no supiéramos contestar, tendríamos que comparecer al puente de navegación, donde el capitán haría más preguntas. Si no supiéramos: ¡advertencia! (y quién leyó los posts anteriores, sabe que con 3 que advertencias: adiós).

Estas simulaciones son odiadas por la tripulación porque hacen perder tiempo de descanso. En los días de simulación, nadie puede dejar el barco hasta que acabe. Y quien  habla poco inglés, a veces no contesta no por no saber sino por no entender la pregunta.

Una noche trabajaba en la oficina de excursiones y escuché por el altavoz: “Mr. Skylight. Mr. Skylight. Mr. Skylight..”  Ops, no era hora de simulación y éste es el código de emergencia máxima (espero no ser procesada por divulgarlo aquí), pero no fue precedido de “this is a drill” (esto es una simulación). Es decir, la cosa estaba fea realmente: había fuego en el área de la piscina (en el código indican el lugar).

Tuve miedo.  Este código acciona solo quién actúa como bombero, la seguridad y el equipo médico. Mi procedimiento era estar atenta a nuevo aviso y tranquilizar a los pasajeros. Pero vi algunos tripulantes desesperados, corriendo por el barco, agarrando chalecos salvavidas (ese sería el paso siguiente). Algunos pasajeros se pusieron preocupados, pero muchos ni si dieron cuenta. Durante este tiempo busqué mantener la calma y, fríamente, calculé cada paso que daría caso el fuego no fuera controlado: pensé de las ropas de frío que pondría (para prevenir hipotermia) y en dónde estaban las cosas que llevaría en caso de tener que ir a los botes. Luego comencé a escribir, en un archivo en el mi pen-drive, lo que podría ser “mis últimos pensamientos”. Un poco irreal. Después de una hora el fuego fue controlado y no fueron necesarios los procedimientos siguientes. ¡Gracias, señor, por dejarme vivir algunas aventuras más!

Algunos tripulantes-bomberos, cubiertos de hollín después del incendio

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