Siempre digo que conseguí cosas maravillosas en mi vida, pero ninguna de ellas fue fácil. Exigieron mucho sudor y algunas lágrimas. Ya escribí el proceso de conseguir la beca de estudios para Barcelona. La ida en si para España no fue diferente, fue extremadamente liada. El pasaje era para el día 19 de enero del 2006. Cuando fui intentar sacar la visa, en el inicio de diciembre, en el consulado español en Río de Janeiro (no hay en mi ciudad), un gran problema: no aceptaban algunos de mis documentos. El atestado médico que llevé, por ejemplo: tuve que pagar una consulta en el Hospital Española de Río. El médico solo preguntó si yo era diabética o hipertensa y firmó. Un absurdo! También no aceptaban la carta de no antecedentes penales. En Río tardaba a estar listo y tuve que volver a mi ciudad para hacer otro en 5 minutos. Pero el principal problema era que no aceptaban la Institución que me concedió la beca, como prueba de que tenía cómo mantenerme allá (uno de los requisitos para la visa). Me quedé varios días en Río, yendo y volviendo a mi ciudad intentando arreglar papeles y papeles para dar entrada en la visa. Cuando finalmente conseguí, faltaba un mes para ir. El tiempo que piden para la visa estar lista es de 20 a 30 días. O sea, nada garantizado. Intenté cambiar el pasaje para un poco más adelante, pero no había disponibilidad hasta la mitad de febrero y las clases  comenzaban al final de enero!

En este periplo todo, mi tía Elvira, que vive en Río hace años, me acompañó. Me quedé en su casa y ella iba conmigo a todos los lugares y me decía: todo va a salir bien. Volví a Belo Horizonte, mi ciudad, para esperar la visa. Faltando menos de 10 días para el viaje, ninguna noticia del consulado e yo desesperada. Le pedí a mi tía que fuera al consulado preguntar. Ella fue y, no sé qué hizo, cómo habló, si pedió, imploró o exigió, pero salió de allá con la garantía de tener la visa en 3 días. Fui para Río de nuevo el día 17/01. Llegando allá la visa no estaba lista. Ella dijo que le habían garantizado, se acordó de la mujer que prometió. Dijeron: ok, vuelve mañana  (o al fin del día, no me acuerdo bien). Solo sé que el día 18 estaba yendo de Río a BH con la visa en manos y con el vuelo para Europa dentro de algunas horas… y súper agradecida por tener mi tía, que ejerció un papel fundamental en mi ida.

Mi familia carioca: Ale, Elvira, Fabi y Lucio
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