Paseé y trabajé en Bolivia el 2005 y me enamoré del pueblo boliviano.

Repitiendo la historia de Latina America,  Bolivia es muy rica (tiene abundancia de agua, gas natural, petróleo), pero es súper pobre. Eso porque está todo en manos de las transnacionales, o sea, la riqueza va toda para fuera del país. Por ejemplo, en un país que produce gas, personas no tienen gas para cocinar, para sus hogares. Entonces, todos los días veía filas enormes de personas con sus garrafas, en medio de la calle, haciendo bloqueos: los coches no podían pasar hasta que viniera un camión de gas. Preguntando a la gente la causa de la falta de gas, obtenía dos explicaciones principales: 1) presión de las transnacionales, para decir qué pasará si el gas se nacionaliza 2) ellas simplemente prefieren vender a otros países que pagan más que dejar para el pueblo boliviano.

Entre las transnacionales está la brasileña Petrobras. La gente habla mal, el gas va a Brasil ser procesado y es revendido más caro. Por primera vez tuve la sensación de ser la opresora, en lugar de ser oprimida. Mi país contribuye para la opresión y pobreza de otro pueblo…

El trabajo era acompañar un grupo de una red presbiteriana grabando en vídeo sus visitas y reuniones. La idea era concientizar la gente de los EUA sobre la situación de  Bolivia  e incentivarlos a contribuir con los trabajos de la ONG. Fue lindo, pero un poco estresante. Primero porque no era mi equipo. Segundo porque tuve incluso experiencia à la periodismo de guerra: tenía que grabar uno de estos bloqueos. Bajé del bus, acompañada por un boliviano y comencé a gravar. Las personas empezaron a gritar: por qué grabas? Son de la prensa?

Me quedé muda, no sabía qué decir.

El boliviano dijo que sí.

Las personas de la fila entonces comenzaron: Ah, ustedes sólo dicen mentira!

Um tumulto se formó, bajé la camera, pero la dejé prendida.

Entonces él dijo que era un vídeo para mostrar la situación de Bolivia  para la gente de los EUA. Dijeron: es por culpa de ellos que estamos así. Grabe, pero las garrafas, a mí no.

Llevé la camera en dirección a las garrafas en el suelo, con mi corazón en la boca, di una sonrisa amarilla y corrí hacía el bus. Confieso que me quedé asustada, porque ya había visto pelea en estos bloqueos y la gente se pone nerviosa. Mucha adrenalina, pero feliz por las buenas imágenes. En otro bloqueo, grabando de dentro del bus, vinieron unos policías pero nos fuimos antes que llegasen.

Eso ocurre porque la gente es muy politizada. Todos tienen una opinión sobre la situación en que el país se encuentra, las causas y posibles soluciones: del conductor de taxi al empresario, de los jóvenes a las señoras que venden comida en la calle… Participé de una reunión que discutía la situación de Bolivia  y me emocioné en ver las personas humildes participando, expresando sus opiniones.

Un amiguito boliviano, en una mina en Potosí
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