En diciembre, cuando  fui a Canadá, en el vuelo hasta  São Paulo encontré unas amigas que iban a pasar un mês en Itália. Una de ellas se quedó especialmente impresionada cuando dije que mi mochila para pasar 20 en Canadá (aún más frio que Itália) pesaba solo 8 kilos. Claro, sin contar  el chaquetón pesado que llevé en manos. De todos modos, mi pista más preciosa es: lleve el mínimo necesário. En Brasil, cuando alguien es muy pesado, se le dice “maleta” porque realmente es incómodo andar cargando algo. Cuando se hace un viaje en el cual se va de una ciudad a la otra, la maleta o mochila parece que gana peso (o la espalda se vuelve debil), incluso sin que se haya metido nada más en ella. Es el cansacio.Con la facilidad que hay en lavar ropa, no hay escusas para llevar mucha cosa.

Entonces comparto mi esquema para una mochila light:

1)    Llevo 3 conjuntos de ropa. Uno en el cuerpo, dos en la mochila. Uso uno 3 días seguidos, en promedio, hasta ensuciar. Después paso para el segundo. Cuando  paso para el tercer, llavo los otros dos.

2)    Una bota o tenis en el pié. Una sandalia y una chancla “havaiana”. Solo llevo zapato cerrado si estoy segura que voy a usarlo, en un evento específico.

3)    Complementos como bufanda, guantes o biquíni, solamente uno de cada.

4)    Ropa íntima: llevo unas 5 braguitas al máximo y llavo em la ducha siempre que posible. En la peor de las hipótesis, doy la vuelta y las uso al revés. Sé que hay mujeres que usan mini-toallitas higiénicas, pero así se corre el riesgo de un efecto colateral… (que me entiendan las mujeres!)

5)    Cuanto a los itens de higiene, jamás llevo frascos grandes de shampoo, crema y cia. Calculo los días y pongo em pequeños frasuquitos. Si acabar, compro.

6)    Para un gran ahorro de peso (y espacio) la toalla mínima, de pvc, es perfecta. Ya hablé sobre ella en este post:

https://abordodelmundo.wordpress.com/2010/06/05/consejos-de-cosas-para-llevar-en-la-mochila/

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