Claro que en Santa Catarina no dejé de ir al Beto Carreiro World, el más antiguo parque temático del Brasil. Me habían dicho para no esperar mucho, aún más que conozco Disney y otros parques temáticos. Pero me gustó mucho. Algunas  atracciones realmente están un están poco viejas, mal cuidadas. Pero los shows son increíblemente bien hechos. El de coches y velocidad me dejó de boca abierta. Lo de acrobacias también. Y fue interesante ver un musical con efectos especiales todo en portugués. El área de aventuras radicales es la mejor en mi opinión. Soy de estas que voy en todas las atracciones: de girar, de caer, de volver de punta cabeza… Y puedo decir que la montaña rusa de allá es la más radical que fui. Fuerte incluso para mi.

La parte negativa es que, infelizmente, el parque es muy americanizado. En lugar de explotar la belleza del folclore brasileño y de los peones brasileños, exalta los cowboys. Incluso la réplica de tribu indígena que hay allá, no es de indios brasileños, pero de los nativos de los EUA. un desperdicio de oportunidad para avivar el nacionalismo brasileño tan débil.

De cualquier manera, fue bueno conocer la historia de este hombre, el Beto Carrero. Nació pobre y construyó una riqueza. Después de una visita a la Disney en los Estados Unidos, vendió todo que tenía para construir con sus propios recursos el parque, que se volvió uno de los más grandes centros de ocio del mundo. Allá dicen que él representa mejor el dicho “No sabiendo que era imposible, fue y lo hizo”.

El area de atracciones radicales
Estatua de Beto Carrero en su caballo, delante del parque
La montaña más radicla que fui

El musical “El sueño del cowboy”

Show de velocidad:

Uno de los más grandes loopings del mundo:

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