Los barcos en que trabajé eran relativamente pequeños y contaban con cerca de 300 o 500 tripulantes. Personas de más de 30 nacionalidades, especialmente latinos y asiáticos (principalmente filipinos e indonesios). Es enriquecedor conocer personas de toda parte del mundo. Pero cuando se mezclan personas de diversos lugares, aparecen prejuicios y estereotipos (asiáticos no tienen higiene, latinas son fáciles, etc…) e incluso algunas disputas regionales (venezolanos contra colombianos para recibir promociones en el restaurante).

Un caso que un brasileño que trabajaba en el bar me contó, ilustra un poco el choque cultural.

(Atención! No continúe la leer si estás comendo o si no tienes el estomago fuerte!)

Él estaba embarcado la menos de dos semanas y decidió salir (mira que tienes que pagarlo todo cuando desistes del contracto!). Pregunté porqué. Él contó que la vida de marinero era más dura que él imaginaba. La parte del esfuerzo físico él aguantaba. Pero sus condiciones de “vivienda” no eran buenas. Compartía la cabina sin baño con otros 3 hombres. El baño era colectivo, compartido con varias otras personas del pasillo. Lo que pasa es que una determinada nacionalidad tiene el hábito de hacer caca mientras se ducha. Las duchas son separadas por divisorias que no llegaban hasta el suelo. El barco siempre se mueve un poco. Entonces, mientras él se duchaba, pasaban las heces flotando de un lado al otro, a sus pies…

No sabía si creer en su historia. Pero casos de otros tripulantes que conocí y que compartían cabina con estas personas, me confirmaron. Parece que el hábito está más relacionado al agua: mi jefe dijo que, en una temporada anterior, su compañera de cabina no usaba papel higiénico al hacer caca: se lavaba con las manos, usando el agua de la pileta.

Varias nacionalidades de tripulantes
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