Este fin de año, aprovecho para compartir una lición que aprendí con los viajes. Principalmente cuando observo que la Navidad para algunas personas se resume a aspectos materialistas.

Ya hice un post sobre el tema (clique aquí), pero  vale la pena recordar. Viajar, experimentar otras culturas, salir de la zona de comodidad es un gran ejercicio de desapegarse. Aprendí a no importarme mucho con comodidades (no solo por dormir en cualquier lugar, pero incluso físicamente: tuve ampollas en los pies de tanto caminar, que se han vuelto parte de mi cuerpo en forma de callos), con la apariencia (no era posible lavar ropa o pelo con frecuencia, o sea, a veces usaba ropa que ya estaba sucia), con bienes materiales (me quedé sin mi camera digital en el medio del viaje de mochila por Latinoamérica), con que los otros piensan de mí (desde que no molestase a nadie, hacía lo que me daba la gana, como bailar dentro del bus y subir en lugares inusitados para sacar fotos) y hasta con la higiene (no se puede duchar todos los días, sea por tiempo o falta de agua cálida en un lugar helado). Por otro lado aprendí a valorar más otras cosas, como el contacto con las personas, las culturas e intentar encontrar el lado positivo en todo: andar sucia espanta ladones, callos evitan futuras ampollas, no tener camera buena me permitió disfrutar los lugares, sin preocupación en sacar fotos buenas, etc…

O sea, nos volvemos más ligeros.

El desafío es desapegarnos también en nuestro ambiente cotidiano…

Entonces deseo una Navidad y un 2012 desapegados para todos nosotros!

Y claro, un 2012 lleno de viajes!

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