Cuando hice en viaje de mochila por Latinoamérica el 2005, aún no era no fluente en español, pero sabía un poco. Chile fue el único lugar en que tuve alguna dificultad con la lengua. Los chilenos hablan rápido y comen las ultimas letras de las palabras.

Por ejemplo, pasó conmigo:

– Cuanto cuesta eso?

-Domi.

Agradecía y salía pensando que precio era aquel.

Tardó un poco pero logré: dos mil pesos!

Pero aprendí rápido. Cuando no entendía algo que decían pedía:

Ahora repite en español.

Ahí recibía una sonrisa y hablaban más despacio….

 

Punta Arenas, Patagonia chilena

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